Artículo de Opinión : ¿Se puede odiar a los árboles?

August 21, 2012 by  
Filed under Ayuntamiento

Buscando y releyendo algunos artículos sobre el maltrato a los árboles, me doy cuenta que no estamos solos en nuestro sentir amigo Julián. Ni tan siquiera es nueva nuestra preocupación. Richard Ford, en su libro aventuras de un inglés por la península ibérica, refiere “los que desnudan de esta manera sus bosques garantizan a sus hijos escasez de madera y agua, escaseces que son las dos maldiciones gemelas de la España Central”.
Más al sur, en la sierra de Segura, se encuentra un bosque que, según su apreciación, está “escandalosamente abandonado y mal usado, como la mayor parte de los de España”. Ford se muestra también claramente determinista al afirmar que en Castilla “el agua es muy escasa no sólo para el riego, sino para el uso doméstico, y la naturaleza y la gente son igualmente adustas y requemadas; todo es pardo: la casa, la ropa, la esposa y el asno”.
Como el francés Quinet, igualmente abrumado por la falta de arbolado en el interior peninsular “A lo lejos, la tierra se asemeja al campesino español. Desnuda como él, se exhibe al sol en su capa agujereada de cizaña. Es silenciosa como él: ni un canto de pájaro, ni un murmullo de arroyuelos, ni de follaje. Sobria como él, sólo el rocío la fertiliza. Independiente como él, ni hoyos, ni empalizadas: la igualdad está grabada en su faz” según nos cita Álvaro Blázquez.
Charles Dembowski, que viajó por España entre los años 1838 y 1840, se refirió a la gente de los alrededores de Madrid como los que “han heredado de los moros un odio vivo a los árboles, que consideran únicamente como otros tantos asilos de pájaros que viven a su costa”. De la misma manera, Ford menciona “la curiosa antipatía que los habitantes del interior sienten hacia los árboles” afirmando de forma similar a Dembowski que “como los orientales, raras veces los plantan, excepto los frutales o los que dan sombra a sus alamedas”.
No sólo los extranjeros critican este “odio al árbol” de la “tradición castiza española”, el mismo Azorín, citando a la vez varios testimonios de Bowles, Ford y Fermín Caballero, atestigua en alguno de sus artículos esta realidad que en toda esta época se asocia indefectiblemente y sin ningún pudor a los habitantes del lugar. En 1907 Rafael Barrett, español radicado en Paraguay escribe: “ Según el adagio árabe, una de las tres misiones de cada hombre en este mundo es plantar un árbol. Aquí el hijo arranca lo que el padre plantó”
Más recientes son los artículos de Cristián Warnken en su bloq, o los de German Trapp en su twitter. Este último comenta: “Otro árbol han cortado en esta macro ciudad. Es el quinto en el mes, era gigantesco, acariciaba el cielo. Daba sombra”, siempre tildan la misma excusa, “demasiada sombra”. “Odio al árbol” así le llaman, el sentir repulsión por las cosas que te dan vida, como un cáncer esto se vuelve una idea colectiva y en masa comienzan a destruir lo verde, sienten miedo al verlos, repulsión al tocarlos, asco al sentir sus hojas ser abatidas por el viento.”Daba sombra” es la excusa, claramente daba sombra….Sombra en los horripilantes veranos y una sombrilla ante los días tormentosos”.

Y me pregunto:
¿genéticamente se puede odiar a los árboles?
¿está relacionado el odio al árbol con la cultura del pueblo?
¿la dendrofobia se desarrolla más con las horas de sol?.

¡Pues no sé la respuesta amigo Julián!….Pero estoy seguro que si juntamos las tres preguntas algo sale.

NS

Comentarios

2 Responses a “Artículo de Opinión : ¿Se puede odiar a los árboles?”
  1. Rojo says:

    Yo soy español, del interior de España y no solo no odio los arboles sino que los amo y admiro, y como yo conozco muchos. Otra cosa es que los dirigentes no piensen igual, tal vez sea a ellos a los que haya que talar.

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