Felicitamos a JULIÁN VILLARRUBIA : crónica de la última etapa del Rally de Albania 2012

June 19, 2012 by  
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Julián Villarrubia /Albania

La última etapa del rally fue de lo más inverosímil que uno se pueda imaginar. Podría haber ocurrido casi de todo, desde que hubiera ganado la carrera, hasta lamentar el fallecimiento de un compañero. Por fortuna, sucedió justo lo que relato a continuación.

Salí muy nervioso. El abrir pista y jugarme la carrera no estaban de mi parte y no supe contener mi impulsividad y, a los 10 km. caí violentamente aplastando el roadbook y quedándome sin él desde ese momento. Como no podía navegar, decidí esperar a Pastori que salía detrás de mí, y así pegarme a su rueda y confiar en que Víctor no me recortara el tiempo que yo le sacaba de ventaja. Pastori erró al elegir un camino y bajamos varios kilómetros hasta una senda imposible, así que dimos la vuelta y subimos, cuando de pronto, Vasilis apareció de frente en plena curva golpeando sus manillares y si bien Pastori cayó fuerte contra la ladera de la montaña, Vasilis salió volando, pues en su lado quedaba el barranco. Yo, 5 metros detrás de Pastori, tiré la moto y corrí hacia Vasilis con la respiración cortada pues sabía la altura de aquél barranco y la velocidad con la que salió despedido cuando oí: “Pastoriiii! You mother fuck”; que si bien es una fea expresión, me alivió, al igual que al propio Pastori, por saber que Vasilis estaba vivo. Había caído entre árboles y arbustos algo más de 5 metros, pero gracias a éstos había frenado su caída. Cuando llegué hasta él (tarea nada fácil) despotricaba en griego y, al verme, comenzó a reír con esa risa nerviosa del payaso cogido por el toro en los rodeos americanos. Le quité la moto de encima y le ayudé a levantarse. Pastori llegó a los pocos segundos. Él se había hecho daño en una mano pero Vasilis se la había roto. Entre los 3 pensamos en la mejor manera de devolver la moto al camino, pero con el manillar partido y la navegación colgando, era difícil empujarle. Al final, Pastori tiró de la rueda delantera, Vasilis empujó con la mano sana y yo, agarrando los mandos, arranqué la moto y la subimos, dándonos una “paliza” brutal y cayéndonos en un par de ocasiones. Ya arriba, aproveché para sujetar mi navegación con una brida y continuamos los tres, pero Vasilis no podía apenas conducir, así que decidió abandonar. Un par de minutos después llegó Víctor, que también venía equivocado y le dije que no era por allí, así que dio la vuelta y aceleró en busca del camino correcto, y yo tras él, dejando a Pastori atrás envuelto en el polvo. Víctor se creía ganador pues nos había recortado mucho tiempo, pero luego, la organización nos compensó a ambos con el tiempo empleado con Vasilis (ya ves, y yo el día anterior peleándome por esta misma cuestión…), pero sin saber cómo ni por qué, eligió un camino equivocado por no estar indicado en el roadbook, pese a que le dije que siguiera por el camino principal, pero la viñeta dibujaba algo parecido varios cientos de metros después y él entró por el camino y yo tras él. Cuatro kilómetros después, dimos la vuelta con la frustración de haber perdido la oportunidad de endosarle tiempo a Pastori, tomamos el camino correcto y nos hartamos a adelantar a pilotos no perdidos.

Al final de la especial, Pastori nos había sacado 4 minutos y a la carrera sólo le quedaba saber quién ocuparía el 2º escalón del pódium, si Víctor o yo.

El enlace estaba muy ajustado en tiempo, así que ambos nos fuimos rápidamente a recorrerlo, pero Edvin había preparado adrede un fallo en el roadbook que nos perdió a todos sin excepción. Tras más de 20 minutos dando vueltas por todos los caminos aledaños, Pastori lo llamó por teléfono y éste le dijo dónde estaba (escondido entre la maleza y prácticamente invisible) el camino. Llegamos con 15 minutos de sobra, pero muchos penalizaron en este enlace, entre ellos, todos los demás españoles, aunque cada uno su tiempo. Como Clemente, que sólo perdió 2 minutos o Isma, que se dejó 34 y un par de puestos en la general.

Salí medio minuto delante de Víctor convencido de que si me devolvían el tiempo perdido, la carrera se definiría por segundos, así que tiré “a muerte” y, según las palabras del propio Víctor, “al principio veía el polvo pero a los pocos minutos ya no, así que sabía que no te alcanzaría”.

Rodaba muy fuerte, seguro de lo que hacía, acercándome al piloto que había salido 3 minutos antes que yo, enlazando viñetas sin problema, saludando a la gente que me encontraba. Si lograba que Víctor no me alcanzara, quizá fuera suficiente para conservar la 2ª posición general. Faltan tan sólo 3 viñetas… unos 4 kilómetros. La curva indica a la izquierda, lo tengo claro, 392,68 a la izquierda, 392,68 frente a la valla a la izquierda… Unos niños poco antes, 392,68 a la izquierda… Saludo a los niños… 392,68 a la derecha… Un kilómetro después, un cruce de caminos que no refleja el roadbook y un caballo atado a una reja que se cruza en el camino… ¡Joder!, he visto la siguiente viñeta en el último momento, ¿por qué?, si sabía que era a la izquierda…

En meta me espera Víctor y me dice: “qué susto, al no verte pensaba que te habías caído por algún barranco”.

Clemente quedó muy bien en esta etapa, el 16º, y eso le valió para ascender hasta el 19º en la general y 4º en categoría M2. Nada mal para ser su primer rally. Isma tuvo problemas otra vez y perdió demasiado tiempo y puestos en la general, pero terminó el 15º. Muy buen resultado también en su primer rally. Juan falló demasiado los días anteriores y eso le lastró y, aunque hizo una etapa bastante buena, se perdió en el enlace media hora y tan sólo logró quedar el 20º en la general. Martín, nuestro team manager, el 58º al final, satisfecho por el trabajo bien hecho, aunque quería meterse entre los 50 mejores. Villar… simplemente ¡un fenómeno! Es de esos personajes que tienes la suerte de encontrarte en la vida y que es mucho mejor de lo que esperas, mucho mejor de lo que necesitas, un tío fantástico.

Bueno, en realidad, todos han resultado ser gente maravillosa. Hemos tenido algún roce por cuestiones absurdas y de convivencia, pero nada que no se haya arreglado brindando poco después con una cerveza en la mano. Ha sido, como dije en la primera de mis crónicas de ésta carrera, un viaje fantástico, maravilloso, una carrera de primer orden pero sobre todo, una espectacular aventura.

En cuanto al resultado final, quedé 3º a 14 minutos de Pastori y a 53 segundos de Víctor. En la pérdida por saludar a los niños me dejé algo más de 2 minutos. No sé, después de todo lo sucedido, no es una sensación amarga, qué va. Estoy súper contento por verme aprobar un examen con nota, por ver que he sido capaz de navegar bien y rápido, por saber que Víctor está considerado uno de los mejores pilotos en navegación en España (no en vano es ex-campeón mundial) y yo he estado a su altura. Pero salió el piloto y quise ganar la carrera. Y si no, quedar 2º. Ahora sólo me queda analizar los errores… y no repetirlos en la próxima (que ya se está cociendo…).

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foto : Japan Servis

 

Comentarios

One Response a “Felicitamos a JULIÁN VILLARRUBIA : crónica de la última etapa del Rally de Albania 2012”
  1. Rojo says:

    Enhorabuena por la carrera y por hacernosla vivir con esa emoción al relatarla.

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